Ejemplos de puentes térmicos son comunes tanto en la construcción residencial como comercial, destacando el carácter generalizado de este problema. Un ejemplo clásico y altamente significativo es la losa de hormigón del balcón. Cuando la losa de hormigón se extiende sin interrupción desde el suelo interior a través de la pared aislada hasta formar un balcón exterior, crea un puente térmico masivo. El hormigón, que tiene una conductividad relativamente alta, conduce el calor directamente al exterior, generando un punto frío en el techo y el suelo interior en la unión, lo que a menudo provoca condensación y moho. Otro ejemplo muy común es el marco de aluminio de una ventana sin rotura térmica. El marco metálico actúa como un conducto directo, haciendo que el interior del marco esté frío al tacto en invierno. Los elementos estructurales proporcionan más ejemplos: columnas o vigas de acero expuestas en el exterior o embebidas dentro de un muro aislado conducen el calor hacia fuera. Incluso detalles más pequeños pueden ser significativos. Las espigas metálicas utilizadas en muros de fábrica de ladrillo con cámara, aunque tienen una sección pequeña, son numerosas y colectivamente pueden crear un puente térmico sustancial. Las penetraciones en el techo para soportes estructurales y las uniones donde las paredes interiores encuentran las paredes exteriores también son áreas típicas donde el aislamiento suele verse comprometido, creando puentes térmicos lineales. Reconocer estos ejemplos es el primer paso para implementar soluciones específicas, como el uso de roturas térmicas estructurales para balcones, especificar ventanas con rotura térmica y emplear aislamiento exterior continuo para envolver y aislar el entramado estructural, preservando así la integridad del envolvente térmico del edificio.