Una rotura de puente térmico es el principio de diseño fundamental y el componente físico utilizado para interrumpir un puente térmico dentro de un elemento constructivo. Consiste en la inserción intencionada de un material con baja conductividad térmica entre dos materiales conductores, con el fin de reducir drásticamente el flujo de calor. En el contexto de ventanas, puertas y muros cortina metálicos, esta rotura es una barra de alta resistencia y baja conductividad, generalmente fabricada en poliamida reforzada con fibra de vidrio (PA66 GF30), que se fija mecánicamente dentro del perfil de aluminio o acero. Esta barra separa físicamente las secciones interior y exterior del marco metálico, creando una barrera que es más de 500 veces más resistente al paso del calor que el propio aluminio. La eficacia de una rotura de puente térmico se mide por su contribución a reducir la transmitancia térmica lineal (valor Psi) del conjunto. Para que la rotura sea efectiva, el material no solo debe tener una baja conductividad térmica, sino también poseer suficiente resistencia mecánica para transferir cargas estructurales (como la presión del viento) entre las partes metálicas separadas y resistir la fluencia durante décadas de servicio. La implementación de una rotura de puente térmico es un pilar fundamental de la construcción sostenible moderna, esencial para cumplir con los códigos energéticos, mejorar el confort interior y prevenir daños relacionados con la humedad.